CEREMONIA OSCARS

CEREMONIA OSCARS

OSCARS 2017La noche ya era triste, Timecode no había ganado el premio al mejor cortometraje de ficción, Rogue One tampoco el de efectos visuales y La La Land no había ganado los premios que esperábamos, pero había remontado el vuelo con los premios de mejor dirección y mejor actriz principal. Ya tenía seis y el premio de mejor película no se podía escapar.

No sé qué decir. ¿Qué ha pasado? Pienso que estoy soñando. Pero es real. ¿Fallo de producción? ¿Fallo de Warren Beatty? La cuestión es que La La Land no ha ganado cuando ya estaba celebrando el premio. Sí, lo habéis leído bien. Los productores ya estaban haciendo el discurso de aceptación cuando han aparecido unos hombres que han cogido los Oscar a los productores de La La Land. Uno de los mismos productores ha podido ver un error y ha sido el mismo que ha dicho “no es broma. Ha habido una equivocación. El premio es para Moonlight”. Nos hemos mirado entre los amigos. ¿Era real? Por desgracia sí.

La noche había empezado fuerte, con un discurso reivindicativo, como no podía ser de otra manera, del presentador de la gala, Jimmy Kimmel, que ha cargado contra la política de Donald Trump. De hecho, muchos discursos de la gala han ido en contra y hacer mofa del actual presidente de Estados Unidos. De los momentos más estelares de Kimmel me quedo cuando ha hecho entrar un grupo de turistas en la sala, que han flipado y han podido conocer a las estrellas de Hollywood.

El primer premio que se ha entregado ha sido el de mejor actor secundario, que sin sorpresa ha ganado Mahershala Ali por su actuación en Moonlight. Ali se ha convertido en el primer actor convertido al Islam que ha ganado un Oscar.
Y después llegaron las dos primeras sorpresas de la noche. El premio a mejor maquillaje y peluquería no ha sido para Star Trek: Beyond, como todos esperábamos, sino que ha caído en manos de Suicide Squad. Más sorpresa ha sido el de mejor diseño de vestuario. No han sido ni Jackie ni La La Land que han ganado el premio, sino Fantastic Beats and Where to Find Theme, que con este premio ya ha conseguido ganar más estatuillas doradas que toda la saga de Harry Potter.
Seguidamente fue el turno del mejor documental, que ha ganado O.J .: Made in America. Es raro ver como un documental tan largo, de 450 minutos, se ha hecho con el premio. De hecho, fue un documental que se pasó por televisión en cinco episodios. Un documental que narra los hechos de la vida de un jugador de béisbol que fue acusado de asesinato.
En principio, La La Land era la favorita para ganar en mejor mezcla de sonido y Hacksaw Ridge en mejor edición de sonido. Y ninguno de los dos pronósticos se ha cumplido a pesar de que la película de Mel Gibson, Hacksaw Ridge, ha ganado el premio a mejor mezcla de sonido. Por otra parte, Arrival ha ganado en la categoría de mejor edición de sonido y esto ha hecho que la película dirigida por Denis Villenueve no se fuera de vacío de la gala.
Uno de los premios más claros de la noche era el de mejor actriz secundaria, y no ha fallado. El premio ha sido para Viola Davis por la brillante y contundente interpretación en Fences. Aunque también es cierto que Davis tiene un papel muy protagonista y hubiera podido (y debido) de entrar en la categoría de mejor actriz principal.
Después ha sido el turno a uno de los premios más polémicos de la noche: el de mejor película de habla no inglesa. Un premio que ha ganado The Salesman, la película iraní de Asgar Farhadi que no ha asistido a la gala como señal de protesta a la política de Estados Unidos, que no deja entrar a siete países musulmanes en el país, entre ellos Irán . Así, el film de Farhadi se ha impuesto a Toni Erdmann, la alemana, que también era muy favorita.
Turno por el género de animación que, como siempre (o casi siempre), se han llevado las grandes productoras: Pixar y Disney. Piper ha ganado en mejor cortometraje de animación y Zootopia ha cumplido los pronósticos y se ha hecho con el premio de la mejor película de animación, por delante de otra película Disney como Moana o una producción más independiente como Kubo and the Two Strings.
Parecía mentira, pasados 10 premios aún no había caído ningún galardón en manos de la película dirigida por Damien Chazelle. No ha sido hasta la categoría de mejor diseño de producción que La La Land se ha hecho con el premio. Un premio que no se ha multiplicado en mejor montaje, ya que contra todo pronóstico ha caído en manos de Hacksaw Ridge. La película de Mel Gibson, que se le ha visto muy contento durante la gala, se ha acabado llevando dos premios técnicos.
Y llegaba uno de los momentos más esperados por todos los que defendemos el cine de este país. Todos hubiéramos querido que el premio al mejor corto de ficción hubiera caído en manos de Timecode y Juanjo Giménez, pero no ha sido posible. El premio ha sido para el corto húngaro Sing. El corto que más me gustaba a mí pero que no me hubiera imaginado que podía ganar. Después, The White Helmets ha ganado en la categoría de mejor corto documental.
Llegados a este punto, la cosa estaba todavía muy abierta, pero ha sido a partir de aquí que La La Land parecía que cogía ventaja y empezaba a desmarcarse por encima de las demás. Ha ganado en mejor fotografía, mejor banda sonora y City of Stars lo ha hecho en mejor canción.
Era el turno para el In Memoriam, un homenaje a todas aquellas personas relacionadas con el cine que han muerto a lo largo del año. Este año, ha sido especialmente duro porque nos han dejado grandes intérpretes como Carrie Fisher, Debbie Reynolds, John Hurt o Gene Wilder. Y también el querido Kenny Bekker que se ponía en la entrañable R2-D2.
Llegaban los premios importantes. En guión original la cosa no estaba clara. El premio estaba entre Damien Chazelle y Kenneth Lonergan. Finalmente, el premio ha sido para Manchester by the Sea. En mejor guión adaptado todo el pescado ya estaba vendido a favor de Moonlight. Lo he dicho muchas veces. Quién gana en una de las categorías de mejor guión al final casi siempre se acaba imponiendo en mejor película. Pero pensaba que este año sería diferente…
Y es que La La Land ha comenzado a sonar con fuerza cuando Damien Chazelle ha ganado en la categoría de mejor director. Chazelle ha convertido en el director más joven en ganar en la categoría de dirección. Sólo tiene 32 años. Una derrota que al final ha sido muy amarga. Como le habrá parecido a Emma Stone, que se ha impuesto en la categoría de mejor actriz principal, una de las categorías más complejas. Finalmente, el amado Viggo Mortensen no se ha hecho con el premio de mejor director, un premio que ha ganado Casey Affleck por su gran actuación en Manchester by the Sea.
Y ahora… No. No me haga repetir uno de los momentos más amargos de la noche. Han cantado mejor película para La La Land. Saltando de alegría con los amigos y la gente ha comenzado a recoger el premio. Pero lo que había leído Warren Beatty era el premio a mejor actriz. ¿Por qué? No lo sabemos. El premio a mejor película no era por el film musical de Chazelle, sino por la película dirigida por Barry Jenkins, Moonlight. Una película que, sin querer quitarle ningún mérito porque es notable, ha hecho que todos los lalalandistas acabáramos la gala de la forma más amarga posible y con una derrota que costará digerir…

Lo que es maravilloso de este mundo del cine es que, a nadie le gusta perder, pero a pesar del error y la decepción el mismo productor de La La Land a dicho en riguroso directo en el escenario que “estoy muy orgulloso de que el premio sea por mis amigos de Moonlight”. Ésto, amigos míos, es la magia del cine. Es muy difícil premiar a la mejor película del año, pero todavía es más difícil estar contento aunque la película que ha ganado no es la tuya. Y además, de la forma como ha ocurrido en esta 89ena edición de los Oscar.

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