Boínder: una mirada a Menorca

La crítica de cine Ana Ferrá comenta los films que componen la sesión de cortometrajes menorquines

Bien sea desde el aire, surcando las aguas, jugando con el tiempo o marcando tradiciones, a través de los cristales que contemplan el mundo, descubrimos estas propuestas. Cámaras curiosas e inconformistas plasman el sentir de directores intrépidos.

EC-DAI: Paseando entre nubes
Un plano fijo abre la escena. Tras las puertas descubrimos al avión más emblemático del Aeroclub y al son de la Buker nos embarcamos en esta aventura. Su directora, Marta Pons, nos ofrece un trabajo visual y documental que describe a la perfección un pedacito de nuestra historia.

La cámara, contemplando detalles, nos permite compartir estos momentos. La voz en off acompaña las imágenes y acrecienta el interés por conocer más detalles de esta pieza de museo que enriquece, tanto a ras de suelo como en el aire, nuestro patrimonio cultural.

Para conseguir que siga volando requiere una puesta a punto, un trabajo invisible, pero muy gratificante que, con tiempo y paciencia, logra su objetivo.

Y de esta forma, a través de nuestra mirada, abrimos las puertas del alma y nos movemos, arropados por recuerdos y sensaciones, a merced del viento. Ver Menorca a vista de pájaro es toda una experiencia.

Como dice la canción: Mira el cel i escolta es vent y quizá con algo de suerte, oirás el rugir del tigre una vez más.

El llenç oblidat: Pueblo y tradiciones
Secretos y misterios inundan la imaginación y componen, como las piezas de un puzzle, este trabajo documental. Casualidades de la vida permiten coincidencias en las que, personas y momentos convergen de repente e, inmortalizados en una fotografía, dan pie a múltiples suposiciones.

La coincidencia de Miquel Pons Justo y Joan Miró puede ser casual, o no. Quizá nunca lo sabremos. Los recuerdos fotográficos de la familia son parte de su herencia y por tanto, parte de la historia de la destilería más famosa de Menorca.

A pesar de su expansión fuera de nuestras fronteras siempre estuvo vinculada a las fiestas patronales formando parte importante de la manifestación lúdica de nuestra cultura.

El enebro, reposando en alambiques, espera paciente. Sus vapores y bouquets evocan ensoñaciones mentales y nos trasladan a momentos vividos. Evocaciones que, como en esa caja de recuerdos, guardan celosamente historias por descubrir. Erik J. Anderson y Óscar Jordá se acercan de puntillas a una de ellas.

El darrer viatge: Al mar con respeto y sin miedos
La vida, indudablemente, es un camino lleno de retos y aventuras. Disfrutarlo plenamente es nuestra razón de ser. Múltiples llegadas a puerto invitarán a nuevos viajes y, en cada uno de ellos, llenaremos nuestra mochila de sueños, experiencias e ilusiones que se tornan imborrables e irrepetibles.

Los recuerdos se construyen de esta forma y son estas manifestaciones lo mejor de las travesías. Límites y dificultades se van sorteando para conseguir los retos marcados.

Planos largos y panorámicos describen la belleza del mayor puerto natural del Mediterráneo donde turismo e industria se fusionan y, recordando periodos históricos de conquistas, permiten que naveguemos por sus aguas buscando nuestro destino.

Con gran sensibilidad poética nos presenta Antoni Salvador Caules esta propuesta que invita a compartir un nuevo viaje, que quizá sea el último. Pero eso, nunca lo sabremos.

Polvo: La familia, ancla que nos sostiene, brújula que muestra el camino
Obra teatral que trasciende escenarios y personajes, establece una intensa conexión con el espectador. De forma diferente consigue sobradamente una vinculación que se mantiene, un sentimiento que se percibe y una exclusividad que se disfruta.

Cuidando pequeños detalles, personajes presentados, otros insinuados, un flashback donde se intuye algo más de lo que se expone y un reloj sin manecillas jugando con el tiempo, se construyen los elementos que vertebran esta historia.

Mezcla de momentos complejos que muestran las relaciones familiares donde conviven pasado y presente y avanzan, como los pensamientos, a distinta velocidad. Posicionarse en la historia es inevitable.
Imágenes nocturnas de calles desiertas acompañan las notas de un piano melancólico. Dos personajes y un pequeño espacio llenan la estancia de resquemores y reproches. La cámara fija nos ofrece planos largos, sus movimientos pausados y sutiles siguen el ritmo de la historia. Por la puerta entra la nostalgia y al tiempo marchan las ilusiones. Un gran trabajo donde mirarse al espejo es lo más difícil.

De esta forma cerramos el ciclo. Polvo que viaja por el viento cae al agua y se funde con ella, así escribimos nuestra historia. De esta forma se va gestando y convirtiendo en cultura. Las generaciones van cerrando el ciclo y progresivamente dan paso a las siguientes.

Ana Ferrá

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